Nuestras rutinas diarias han cambiado en esta cuarentena. Aunque hay cosas que se mantienen, como es ir con la lengua fuera antes y ahora; antes corriendo de un lado a otro y ahora haciendo encaje de bolillos para rendir en casa y no procastinar todo el día. Hay un estudio de diseño del País Vasco que está elaborando un diario visual de la cuarentena que me ha encantado:
Para mí al ser freelance y trabajar normalmente ya en casa antes de la cuarentena, no he tenido que adaptar mi espacio físico, ni las herramientas digitales; pero el espacio mental y las rutinas sí que han cambiado. Hay más aspectos a compatibilizar y otras maneras de hacer las cosas. Tengo más interrupciones durante el día y al igual que en el gráfico que os muestro, parece que los días se han alargado, con una pausa mayor para la familia al mediodía.
Y no solo nosotros como individuos cambiamos, sino la sociedad en su conjunto también.
Los hábitos de los consumidores van cambiando, por ejemplo ahora el prime time de compras on-line ya no es de 6 de la tarde a 10 de la noche como solía ser antes del confinamiento, ahora la nueva franja horaria de compras es de 9 de la mañana a 3 de la tarde.
Como comenté ya el otro día, independientemente de la edad nos hemos convertido en expertos en herramientas de videoconferencia, como Zoom, Jitsi, … Consumidores de cursos on-line y clases de gimnasia vía Instagram o Zoom.
Otro cambio “interesante” ha sido cómo el número de tiempo y la cantidad de personas conectados a redes es inversamente proporcional a lo que nos ven nuestros seguidores. Las cifras de visibilidad, ya no solo en Facebook, sino ahora también en el resto de redes han bajado, dicen que el algoritmo se ha reducido de un mísero 1%, si no pagas…

El primer momento real de la cuarentena, fue el de papel higiénico, o de cubrir las necesidades básicas, un pensamiento emocional y poco racional, y con un gran componente de imitación.
Personalmente he decidido que a partir de hoy solo postearé noticias positivas de empresas relacionadas por el coronavirus,
Pero ¿qué pasa para el resto de los mortales que somos de Android?

En nuestro país existe la creencia popular de que Telegram es más seguro que Whatsapp, y de hecho, la primera ha tenido un gran aumento del número de usuarios en los últimos tiempos por esta razón.
Durante 2019 WhatsApp estuvo de lo más ocupado introduciendo novedades en su aplicación, pero será este 2020 cuando se implante la más temida y que más puede afectar a nuestra vida cotidiana: la amenaza de la publicidad está al caer. Se habla del proyecto “Status Ads” que colará los anuncios primero en los estados, luego en las stories y finalmente en los chats. La pinta será similar a los anuncios en las stories de Instagram, una imagen que ocupa la pantalla entera y que dirige a la web del anunciante.
