Esta semana estoy fuera de mi rutina, pero me he traído mis series conmigo. Son cómodas, están ahí para llenar huecos.
Ahí me asalta la pregunta: ¿estamos tan enganchados a las series como a las redes sociales? Porque lo que parece un entretenimiento inocente no lo es tanto. Su éxito no es casual ni neutro. Están diseñadas para enganchar: montaje emocional, tensión constante y personajes pensados para provocar identificación o rechazo.
Mientras las veo, me doy cuenta de que eso que llaman “vida real” es, en realidad, una versión exagerada y editada de las relaciones humanas, donde el conflicto, el estereotipo y la toxicidad no solo se permiten, sino que se premian.
Vistos una y otra vez, estos modelos acaban funcionando como referencia: distorsionan cómo creemos que se resuelven los problemas, normalizan dinámicas dañinas y alimentan la comparación constante, con efectos claros sobre la autoestima y la salud mental.
Así que sí: otra cosa más que añadir al saco de las redes sociales.
Hoy no me apetecía escribir sobre nada profundo ni trascendental. Hoy el cuerpo pide algo ligero, anecdótico. Y en ese estado mental me he encontrado con el último anuncio de Duolingo para la Super Bowl, protagonizado por Bad Bunny, y no he podido dejar de reírme.
Porque Duolingo vuelve a hacerlo. Aprovecha el momento cultural, mezcla humor absurdo con una referencia pop perfectamente reconocible y, de paso, nos recuerda que aprender idiomas también puede ser un espectáculo. El anuncio juega con la idea de “desoxidar” el español para entender absolutamente todo lo que se dice en ese gran show, y lo hace sin ponerse pedagógico ni moralista. Solo divertido.
No es la primera vez que la marca demuestra que entiende Internet mejor que mucha gente que vive de Internet. Ahí queda en la memoria colectiva la falsa muerte y funeral de Duo el búho, una campaña tan exagerada como eficaz para que medio mundo volviera a abrir la app. O sus colaboraciones con perfiles como Samantha Hudson, o incluso sus intervenciones en fachadas físicas, llevando el marketing digital al espacio urbano con descaro.
En un ecosistema publicitario saturado de mensajes solemnes y promesas grandilocuentes, Duolingo sigue apostando por el humor ácido, el meme y la autoparodia. Y funciona. Porque cuando una marca consigue que te rías en un día en el que estás cansada y con pocas ganas de pensar… algo está haciendo muy bien.
Si estos días te ha llegado un correo de Instagram pidiéndote que cambies tu contraseña sin haberlo solicitado, no eres la única. Millones de usuarios en todo el mundo han vivido exactamente lo mismo, y la explicación no es tan sencilla como un “simple error”.
¿Qué ha pasado exactamente?
En la primera semana de enero, muchos usuarios reportaron correos electrónicos de Instagram diciendo que alguien había solicitado restablecer su contraseña. El problema: no fueron correos falsos, sino mensajes legítimos enviados desde las direcciones oficiales de Instagram.
Esto generó alarma inmediatamente, porque lo primero que pensamos es: ¿han hackeado mi cuenta?
Dos cosas ocurrieron al mismo tiempo:
Instagram confirmó que hubo un fallo técnico en su sistema de restablecimiento de contraseñas, que permitió que terceros pudieran generar solicitudes de cambio para cuentas ajenas. La empresa dijo que ya había arreglado el fallo y que no se había producido un acceso no autorizado a las cuentas ni una brecha interna.
Al mismo tiempo, una compañía de ciberseguridad (Malwarebytes) alertó sobre un archivo que contiene datos de aproximadamente 17,5 millones de cuentas que supuestamente circula en foros de hackers en la dark web. Estos datos incluirían nombres, direcciones de correo, números de teléfono y ubicaciones parciales — aunque no contraseñas.
Es importante entender que estas dos cosas pueden estar relacionadas, pero no hay evidencia oficial que confirmen que Meta haya sido hackeado recientemente: la propia empresa insiste en que no hubo una brecha de sus sistemas.
¿Qué hacer si te llegó ese correo?
Aquí tienes recomendaciones claras y útiles:
✅ No hagas clic en ningún enlace del correo si no solicitaste el cambio. ✅ Si quieres cambiar tu contraseña, hazlo directamente desde la app o desde la web oficial de Instagram. ✅ Activa la autenticación en dos pasos (2FA). Esto crea una capa extra de seguridad. ✅ Revisa tu actividad de inicio de sesión desde la configuración de seguridad. ✅ Si quieres saber si tu correo ha sido filtrado en este u otros casos, puedes usar herramientas como Have I Been Pwned.
Conclusión
Lo que hemos vivido estos días con Instagram es una mezcla de fallo técnico + posible circulación de datos antiguos, que ha desatado preocupación en masa. Aunque Meta dice que no hubo una brecha nueva, la confusión y el uso de correos legítimos para restablecer contraseñas es un recordatorio de que la seguridad digital sigue siendo frágil para muchos usuarios.
Volvemos de las vacaciones de Navidad con las pilas cargadas y, como manda la tradición, inauguramos el año en el blog hablando de las tendencias del marketing digital para este 2026. Un clásico entre los clásicos, sí, pero también una brújula imprescindible para orientarnos en un entorno que cambia cada vez más rápido.
Este 2026 viene marcado por la consolidación de tecnologías que ya intuíamos, pero también por un cambio profundo en la relación entre marcas, datos y personas. Vamos a echarles un vistazo:
1. Boom del social commerce
El social commerce se consolida definitivamente en 2026 y TikTok Shop se posiciona como el gran protagonista. Comprar sin salir de la red social ya es un hábito para muchos usuarios.
El contenido combina entretenimiento, prescripción y compra inmediata, reduciendo fricciones y acelerando la decisión. Para las marcas, el reto está en crear contenido auténtico, colaborar con microcreadores y pensar el e‑commerce como parte del storytelling.
2. Pagos con criptomonedas: un reto (y una oportunidad) para el comercio digital
En 2026, los pagos con criptomonedas avanzan lentamente, pero dejan de ser anecdóticos. No son para todos los públicos, pero sí relevantes en proyectos digitales e internacionales.
El desafío está en la confianza, la regulación y la experiencia de usuario. A cambio, ofrecen rapidez, menor dependencia bancaria y una imagen de marca innovadora. Más que sustituir métodos tradicionales, amplían el abanico de opciones.
3. Datos, datos y más datos: optimizar recursos y automatizar la segmentación
El dato sigue siendo el gran motor del marketing digital. En un contexto de presupuestos ajustados, analizar bien y actuar rápido marca la diferencia.
La automatización permite segmentaciones dinámicas, campañas que se adaptan al comportamiento real del usuario y un mayor protagonismo del dato propio. Menos intuición, más decisiones basadas en información real.
4. IA emocional: un paso más allá en la relación con el usuario
La inteligencia artificial evoluciona hacia modelos capaces de interpretar emociones, tono e intención. En 2026, la IA emocional permite experiencias más personalizadas y empáticas.
Desde atención al cliente hasta contenidos adaptativos, el gran reto será encontrar el equilibrio entre personalización y ética, manteniendo siempre la confianza del usuario.
Conclusión
El marketing digital en 2026 no va solo de nuevas herramientas, sino de cómo se integran para crear experiencias más relevantes y humanas. Social commerce, nuevos pagos, datos e IA forman parte de un mismo ecosistema que exige adaptación constante y criterio estratégico. ¡Feliz 2026!
Antes de acabar el año no podemos dejar de echar un vistazo a las tendencias del año que viene.. He echado un vistazo a este artículo de Google a ver qué nos cuenta, y qué conclusiones prácticas podemos sacar de él.
Reflexiona sobre el valor emocional y experiencial: no todos buscan lo mismo, muchos quieren satisfacción inmediata. Puedes proponer productos/servicios pensados para “vivir hoy”. Idea para aplicar: Revisa tus productos o servicios e identifica qué beneficios inmediatos puedes comunicar mejor. ¿Qué puede sentir el usuario en las primeras horas o días? Eso es lo que ahora importa.
Considera la IA no solo como tecnología: como herramienta para ofrecer contenido más rico, visual, interactivo. Puedes adaptar tus textos, imágenes o vídeos pensando en búsquedas conversacionales. Idea para aplicar: Crea contenidos que respondan preguntas reales de tus usuarios con lenguaje natural, añade imágenes útiles y piensa en cómo se verán tus contenidos integrados en respuestas generadas por IA.
Si tu proyecto tiene una historia, un legado o raíces, podrías experimentar con la nostalgia reinterpretada: rescatar algo del pasado con un giro moderno. Idea para aplicar: Si tu marca tiene historia, rescata elementos del pasado y dales un giro moderno. Si estás construyendo una marca nueva, puedes usar referencias culturales compartidas por tus audiencias.
Y si hablas de sostenibilidad, no te quedes en ideas generales: muestra pruebas, beneficios reales, datos — así ganarás confianza. Idea para aplicar: En lugar de hablar de “conciencia ecológica”, habla de datos: cuánta energía ahorra tu producto, qué vida útil tiene, qué impacto concreto reduce.
Este año YouTube ha decidido madrugar con su resumen anual de 2025. YouTube Music se adelanta así al tradicional recopilatorio de Spotify, el famoso Spotify Wrapped, que cada diciembre inunda las redes con estadísticas musicales. Y aunque ambos comparten la idea de mostrarte tus hábitos de escucha, YouTube Music ha optado por diferenciarse incorporando nuevos datos estadísticos y, como novedad destacada de este año, una función impulsada por IA.
Si no ves el banner de acceso, como me ha pasado a mí, no te preocupes: basta con ir al perfil. Allí encontrarás la opción “Resumen musical del año”. Con solo pulsar sobre ella podrás acceder a tus estadísticas personalizadas: artistas más escuchados, canciones favoritas, géneros predominantes y otros detalles curiosos sobre tu año musical.
Pero lo más llamativo de esta edición es, sin duda, la nueva sección con IA. Se presenta como una especie de chat interactivo donde puedes hacer cualquier pregunta relacionada con tu actividad en la plataforma durante los últimos doce meses. Desde qué artista descubriste primero, hasta cuántas horas has pasado escuchando un género concreto. La herramienta analiza tus patrones y te ofrece respuestas muy detalladas.
Ahora solo queda esperar a ver qué cartas jugará Spotify este año. Su Wrapped siempre llega cargado de sorpresa. En todo caso, y seguro que en el mío, todo apunta a que Rosalía será protagonista absoluta de muchos resúmenes musicales de 2025.
Lo siento: la entrada del blog de esta semana es más corta de lo habitual. Estoy metida de lleno en el torbellino del Black Friday y, entre comparar precios y evitar que el FOMO me gane la partida, apenas me queda tiempo para escribir.
Si tú también estás en modo “caza de ofertas”, te dejo por aquí la lista de recomendaciones de Xataka para compras tecnológicas, que siempre es un buen punto de partida.
Y para el resto, te recomiendo echar un ojo a la nueva versión de Gemini 3 Pro, que va especialmente fina para comparar productos y ofertas. Google asegura que este modelo es más directo y menos complaciente, así que, en teoría, debería ayudarte a tomar decisiones más claras sin decirte lo que quieres oír. Veremos …
La próxima semana, prometo volver con un post más largo… si sobrevivo al Black Friday.
Estaba cotilleando en la Grokipedia, la Wikipedia de Elon Musk, y alucinando con el nivel de megalomanía que puede alcanzar este mundo. Muchos de sus artículos provienen directamente de Wikipedia, algunos incluso copiados casi palabra por palabra. La plataforma no permite editar las entradas; los usuarios registrados solo pueden sugerir cambios mediante un pop-up para reportar información errónea.
La crítica no se ha hecho esperar: Grokipedia ha sido descrita como promotora de perspectivas de derechas, teorías conspiratorias y, sobre todo, las opiniones de Elon Musk. También se cuestiona su precisión y sus sesgos, alimentados tanto por las alucinaciones de la IA como por el posible sesgo algorítmico que arrastra. Y, por supuesto, si consultamos la entrada de Grokipedia sobre la propia Wikipedia, descubrimos que la acusa de tener sesgos ideológicos sistémicos, especialmente una tendencia de leve a moderada hacia la izquierda.
Porque, al final, no hay nada como controlar la narrativa, escrita u oral, para convertirla en verdad.
Solemos preocuparnos por la desinformación generada por la inteligencia artificial como si fuera una propiedad emergente: algo accidental que ocurre cuando los modelos alucinan o mezclan datos poco fiables. Pero Grokipedia nos recuerda que la desinformación también puede ser perfectamente intencional. Puede ser programada, seleccionada y sistematizada de forma deliberada. El verdadero peligro de la IA no está en la caja negra. Está en quien la controla y decide qué podemos leer los demás de su interior.
Otro ejemplo, ya más centrado en redes sociales, son esos dulces abuelitos creados con IA que dan consejos de vida. Estos contenidos aprovechan la credibilidad y autoridad asociada a las personas mayores, y la ternura que nos inspiran, para viralizar mensajes sobre valores sociales o incluso política.
Al final, estamos entrando en una era donde la desinformación ya no necesita disfrazarse de error: puede presentarse con voz amable, con interfaz pulida o con la autoridad inventada de una enciclopedia alternativa. Y, si no estamos atentos, acabaremos repitiendo como narrativas propias, las que alguien decidió por nosotros. Por eso, más que temer lo que la IA puede llegar a hacer, deberíamos cuestionar quién la dirige, con qué intereses y a quién sirve. Porque la tecnología no piensa por sí misma… pero sí puede conseguir que dejemos de pensar nosotros.
Hace unas semanas Nike presentó Amplify, un proyecto que va mucho más allá de la innovación en calzado deportivo. Se trata de una zapatilla motorizada, equipada con sensores y algoritmos de inteligencia artificial capaces de ajustar el movimiento según las necesidades de cada persona. En teoría, promete más potencia, menos fatiga y un rendimiento superior. Una herramienta para corredores medios o para quienes pasan mucho tiempo de pie.
Hasta aquí, podría parecer una evolución lógica en la búsqueda de confort o eficiencia. Sin embargo, Amplify abre un debate más profundo sobre el papel de la tecnología en la experiencia corporal. ¿Queremos realmente que caminar o correr dependan de un algoritmo? ¿Qué ocurre cuando el cuerpo deja de ser protagonista para convertirse en un accesorio del dispositivo?
Nike no se dirige a deportistas de élite, sino a personas comunes que simplemente quieren rendir más. Y ahí está el punto más inquietante: la promesa de un cuerpo aumentado se vuelve cotidiana. Los cyborgs se normalizan.
El discurso de combatir la fatiga o optimizar el esfuerzo parece inocente, pero también es una manera de patologizar la limitación humana. Nos invita a pensar que el cansancio, el desgaste o el ritmo propio del cuerpo son fallos que deben corregirse, no aspectos naturales de nuestra condición.
La tecnología del movimiento, que antaño servía para acompañar al cuerpo (desde una buena suela hasta una plantilla ergonómica), ahora empieza a suplantarlo. Amplify no amplifica tanto nuestras capacidades como la idea de que nunca somos suficientes sin asistencia tecnológica.
Quizás el verdadero reto hoy no sea aumentar el rendimiento, sino reconciliar tecnología y cuerpo desde un lugar más humano, más consciente y menos instrumental. Preguntarnos para qué y para quién se diseñan estos avances podría ser un primer paso para no perder de vista lo esencial: que moverse sigue siendo, antes que nada, un acto profundamente humano.