En estos tiempos en que simplemente compartir el espacio con un ser humano puede ser peligroso, muchos gobiernos, aeropuertos y hospitales están descubriendo cómo los robots pueden encargarse de tareas como limpiar superficies y entregar mercancías sin peligro de contagio.
Como por ejemplo en Singapur el robot Spot controla que la gente mantenga la distancia en los parques. Es una extraña situación donde se combina vigilancia, tecnología y primeros intentos de aliviar el confinamiento del coronavirus.
No veo nuestros parques invadidos de robots de Boston Dynamics, pero sí que las apps de control de contactos sean nuestra herramienta principal para un confinamiento selectivo, lo que hablábamos hace unos días de la app que están usando en China y que es como un semáforo de color.
Pero iremos más allá de esta actitud reactiva a una actitud proactiva, tan necesaria en la #nextnormal, porque no podemos quedarnos en el #newnormal. Y aquí entran en acción otro tipo de dispositivos inteligentes: los wearables, tipo reloj o incluso chips tal y como escribe 

Bill Murray es un meteorólogo frustrado que visita el pequeño pueblo de Pensilvania, cada 2 de febrero para retransmitir el comportamiento de una marmota que determina cuánto tiempo queda hasta que termine el invierno. Esta tradición local se conoce como el Día de la Marmota. Lo que no se imagina es que deberá pasar la noche en el pueblo debido a una tormenta de nieve y, a la mañana siguiente, volverá a vivir el mismo día, y así cada día…
El primer momento real de la cuarentena, fue el de papel higiénico, o de cubrir las necesidades básicas, un pensamiento emocional y poco racional, y con un gran componente de imitación.
Tiene una opción que me gusta mucho que es los fondos virtuales, os lo recomiendo, sobre todo si recordamos aquel video de la BBC.
Personalmente he decidido que a partir de hoy solo postearé noticias positivas de empresas relacionadas por el coronavirus, 
