Los consumidores hemos dejado de comprar tanto por internet como en esos meses anteriores de confinamiento. Hemos cambiado el hacer pan por ir a tomar cañas a las terrazas, y compramos menos alimentos on-line para pasar a comprar maquillaje, equipamiento del hogar y tecnología. Claramente estamos disfrutando el momento con prudencia y preparándonos para para lo que pueda venir.
Y en este mundo de cambio y difíciles previsiones, aumenta nuestra servidumbre digital a compañías privadas como Apple y Google que pueden llegar a acumular tanto poder que no podrá ser controlado por el estado. Y éste no es el camino que queremos para reforzar nuestro estado de bienestar.
Para empezar muchas compañías han empezado a plantar cara a Facebook retirando sus inversiones publicitarias por no frenar su discurso del odio. Y Zuckerberg ha tenido que replantearse su postura inicial de erigirse en defensor de la libertad de expresión, y seguir ahora las políticas de Twitter de etiquetar el contenido que considere peligroso. Se acercan de elecciones en EEUU y queramos o no, sus resultados nos afectan a todos.


Pero iremos más allá de esta actitud reactiva a una actitud proactiva, tan necesaria en la #nextnormal, porque no podemos quedarnos en el #newnormal. Y aquí entran en acción otro tipo de dispositivos inteligentes: los wearables, tipo reloj o incluso chips tal y como escribe 
Bill Murray es un meteorólogo frustrado que visita el pequeño pueblo de Pensilvania, cada 2 de febrero para retransmitir el comportamiento de una marmota que determina cuánto tiempo queda hasta que termine el invierno. Esta tradición local se conoce como el Día de la Marmota. Lo que no se imagina es que deberá pasar la noche en el pueblo debido a una tormenta de nieve y, a la mañana siguiente, volverá a vivir el mismo día, y así cada día…
El primer momento real de la cuarentena, fue el de papel higiénico, o de cubrir las necesidades básicas, un pensamiento emocional y poco racional, y con un gran componente de imitación.
Pero Amazon es otro caso, es el gran desconocido, sobre todo si tenemos en cuenta que cubre el 8,8% del gasto publicitario, que se incrementa hasta un 37,7% en el caso de los e-commerce.
App de rastreo de los movimientos de las personas “Una aplicación de móvil que explota así el big data en manos del gobierno y que es accesible apenas con escanear un código QR en las populares plataformas chinas WeChat o Alipay. El único requisito es enviar el nombre, el número de teléfono y el número de identificación y, tras cruzar los diferentes datos a los que tiene acceso, ya puede advertir si se camina por un lugar con peligro de ser infectado, o si se ha viajado cerca de personas infectadas, también si se trata de miembros de la familia o de pasajeros y tripulación de un mismo tren o avión. Es más, incluso permite buscar números de identificación diferentes y saber si son un riesgo de salud. La extrapolación de estas app de control sanitario al incipiente sistema de crédito social puede provocar, además, que algunos colectivos sean marginados y aislados socialmente”.


