La semana pasada se filtraron datos de Facebook de 553 millones de usuarios, datos tan interesantes como el mail, el teléfono y la fecha de nacimiento. Datos que en sí mismos, seguro que ya estaban filtrados por otros lados, pero así todo juntito y ordenado, facilita mucho las cosas para suplantar identidades. Todos estos datos personales ahora publicados, tienen dos años de antigüedad, obtenidos antes de que la compañía cerrase una brecha de seguridad en agosto de 2019.
Este hecho y también que esta brecha no incluya passwords, nos da cierta seguridad, pero es una falacia. Por ejemplo hoy en día, los teléfonos linkados al nombre, son la base del sistema de doble autentificación.
Pero Facebook no fue la única red que estuvo en las noticias la semana pasada por filtraciones, bueno, LinkedIn alega que no es realmente una filtración, pero el hecho es que venga de donde venga los datos de 500 millones de usuarios de LinkedIn están a la venta.
Filtraciones para infiltrarse, uff…




La idea es sencillamente eso: conversaciones en vivo, controladas por uno o varios moderadores. Después, puedes, por tu cuenta, grabar esas conversaciones y convertirlas en podcasts para publicarlas en otros sitios, o simplemente, dejarlas como algo que sucedió y pasó – al mejor estilo de las stories… y te lo has perdido. Es como una radio en directo, pero organizada en una sala virtual, con todos los participantes entrando a través de sus smartphones, y completamente gratuito, también por ahora.
Hoy es la penúltima entrada de este blog en este 2020 y como estoy emocionada con las Navidades y las vacunas, me apetecen temas lights y poco transcendentales. Os iba a comentar los tiktoks más exitosos del año, pero es que aparte del de Will Smith @willsmith donde se auto-borra la memoria hacienda referencia a Men in black, el resto de los top10 tiktoks me parecen de lo más poco originales: mucho baile, lyp sync y poco más.



