Kilómetros de datos

Quien me conoce sabe que mi coche va camino de convertirse en clásico. Tiene poca tecnología y, precisamente por eso, cada vez me gusta más. Hace un par de semanas alquilé uno “moderno” y no paraba de decirme cosas. Me tenía agobiada con tanto mensajito del tipo: “Estás cansada, haz una parada y tómate un café”.

Antes, el coche representaba libertad y anonimato. Era uno de los pocos espacios donde podías desaparecer un rato del radar. Ahora cada vez se parece más a un smartphone con ruedas.

Los coches modernos recopilan ubicación, velocidad, frenazos, hábitos de conducción, expresiones faciales e incluso datos biométricos. Parte de esa información termina en aseguradoras, brokers de datos o terceros que el conductor ni siquiera conoce. Y lo interesante es que muchas veces todo esto se justifica en nombre de la seguridad o la comodidad.

La vigilancia ya no llega solo desde cámaras en la calle o redes sociales. También llega desde objetos cotidianos que antes parecían neutrales. El problema no es únicamente que recojan datos, sino que cada vez es más difícil saber dónde acaba esa información y para qué se utiliza. En la economía del dato, estar solo ya no significa necesariamente dejar de ser observado.

La Mozilla Foundation lleva años evaluando productos tecnológicos desde el punto de vista de la privacidad y, en 2023, publicó un análisis de 25 grandes marcas de automóviles que resultó demoledor: todas, sin excepción, recibieron su etiqueta de advertencia. (Curiosamente Tesla es la peor!) Ninguna otra categoría de producto había suspendido de forma tan rotunda. Ni los altavoces inteligentes, ni los wearables, ni siquiera las aplicaciones de citas, ya conocidas por su opacidad en el manejo de datos personales.

La mayoría de los coches conectados tienen configuraciones de privacidad que sus propietarios nunca han explorado. Merece la pena buscarlas y activarlas. Privacy4Cars es una herramienta que permite consultar qué datos recopila específicamente tu modelo y gestionar, en la medida de lo posible, las opciones de exclusión disponibles.

Cuando conectas el móvil al sistema de infoentretenimiento, ese dispositivo comparte con el coche información que puede incluir contactos, historial de llamadas y datos de aplicaciones. Desconectarlo cuando no es necesario reduce bastante la superficie de exposición. Y si estás pensando en comprar un coche nuevo, consultar antes el catálogo de privacidad de Mozilla puede ahorrarte alguna sorpresa desagradable.

También resulta curioso cómo hemos normalizado esta situación. Si una persona desconocida nos siguiera por la calle tomando notas sobre nuestros movimientos, lo consideraríamos inquietante. Pero cuando lo hace un coche conectado, bajo términos y condiciones imposibles de leer, parece formar parte del precio de la modernidad.

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