¿Has oído hablar de Muse?
Meta presenta Muse. ¿No serás uno de los cientos de miles que ya lo han descargado?
Porque aquí hay una diferencia importante: no estamos hablando de un chatbot, sino de un agente. Y no de cualquier agente, sino de uno de Meta.
Un chatbot responde a tus preguntas. Un agente pretende hacer cosas por ti: puede acceder a servicios, rellenar formularios, enviar correos, reservar viajes o realizar compras. Meta asegura que mantiene controles para que el usuario autorice determinadas acciones y que está trabajando en distintas medidas de seguridad y privacidad. Todo muy tranquilizador.
Porque estamos hablando de Meta. Una compañía que ya conoce una cantidad extraordinaria de información sobre nosotros y que ahora quiere convertirse también en intermediaria de nuestras acciones. La cuestión no es si resulta cómodo. Naturalmente que lo es. La cuestión es cuánto estamos dispuestos a delegar.
Porque cuanto mejor funcione el agente, más fácil será confiar en él. Primero le pediremos que busque un restaurante. Después que gestione el correo. Luego que haga una compra. Y, casi sin darnos cuenta, estaremos dejando que una empresa tome pequeñas decisiones en nuestro nombre durante todo el día. Nosotros empezamos a hacer menos cosas porque se las entregamos a ella.
Y quizá deberíamos pensarlo dos veces antes de poner nuestra vida digital en manos de una compañía como Meta.
Porque una musa puede inspirarte.
Pero una musa con acceso a tu vida y capacidad para actuar por ti puede ser bastante peligrosa.


