Tengo síndrome de diógenes cuando de pestañas del navegador se trata. En este momento tengo 27 abiertas, y las necesito todas, no es que las deje abiertas para recordarme de algo como parece ser que mucha gente hace, no, yo realmente las uso. Incluso he ido cambiando de navegador exclusivamente buscando el que tenga una mejor gestión de las pestañas, ya que su alto número hacen su funcionamiento más lento y, por lo tanto, a controlar la RAM que se está consumiendo.
Fast company ha publicado un artículo que recoge los resultados de un estudio de la universidad Carnegie Mellon. El 55% de las personas encuestadas tenía problemas para cerrar sus pestañas, no porque no pudieran encontrar la pequeña X para hacer clic y cerrarlas, sino porque esas pestañas contienen información que podrían necesitar o desear; lo cual conlleva a que un 30% de las personas que participaron en el estudio tienen un «problema de acumulación de pestañas»o tab hoarding problem.
La base del problema es la cantidad de información que recibimos cuando realizamos una búsqueda, las pestañas nos ayudan a construir nuestro modelo mental en algo que nuestro cerebro pueda sintetizar. Son necesarias para aligerar nuestra carga mental, nos sirven de memoria digital.
Se pueden usar extensiones de navegador que nos ayudarán de diferentes formas a controlar las pestañas que tenemos abiertas. Podemos dividirlas en dos grupos: las que nos desactivan las pestañas y las que nos las cierran pero simplifican el proceso de volver a abrirlas.
Aunque quizás el problema de base es que las pestañas no ha evolucionado desde el principio de internet, desde 1998. Supusieron un gran avance que suponía pasar de abrir ventanas a pestañas. Lo cual deja entrever un hueco de mercado y caminos de programación/UX, que no supongan cambiar las pestañas de sitio o esconderlas, sino que cambie el concepto de búsqueda.
Me encanta esta definición bastante poética: Las pestañas dejan que nuestras mentes divaguen de un tema a otro, y cada una sirve como una pequeña ancla o señal de dónde venimos.Diógenes de pestañas

PS. Dedicado a mi amigo J.V.G.


Para mí la creatividad funciona con dos factores básicos: mucho tiempo libre y un cierto nivel aburrimiento, así dicho la quarentena debería haberme sido muy productiva, pero también entra en la fórmula una cierta cantidad de inputs… Es verdad que la oferta on-line ha sido abrumadora: museos, conciertos, clases de todo lo que puedas imaginar… Casi demasiado abrumadora, no me ha dado tiempo de aburrirme suficiente!
Tiene una opción que me gusta mucho que es los fondos virtuales, os lo recomiendo, sobre todo si recordamos aquel video de la BBC.
App de rastreo de los movimientos de las personas “Una aplicación de móvil que explota así el big data en manos del gobierno y que es accesible apenas con escanear un código QR en las populares plataformas chinas WeChat o Alipay. El único requisito es enviar el nombre, el número de teléfono y el número de identificación y, tras cruzar los diferentes datos a los que tiene acceso, ya puede advertir si se camina por un lugar con peligro de ser infectado, o si se ha viajado cerca de personas infectadas, también si se trata de miembros de la familia o de pasajeros y tripulación de un mismo tren o avión. Es más, incluso permite buscar números de identificación diferentes y saber si son un riesgo de salud. La extrapolación de estas app de control sanitario al incipiente sistema de crédito social puede provocar, además, que algunos colectivos sean marginados y aislados socialmente”.
La tasa Google es un impuesto contra la elusión fiscal por el que las multinacionales de la economía digital como el propio buscador que lleva su nombre, Facebook, Apple o Amazon deberán tributar con un 3% de sus ingresos en los países que hacen negocios en lugar de llevarse los beneficios a otros paraísos de baja fiscalidad. Esa ingeniería fiscal tan de moda desde ya hace unos años y que no solo ha sido utilizada por las empresas tecnológicas, lo que es más grave es que también ha sido usada por empresas productoras de bienes en el suelo estatal.

