¿De qué otra cosa podría hablar hoy, sino de DeepSeek? Ya quería haberlo hecho el lunes pasado, pero los propósitos del 2025 no podían esperar más. Pero una semana después, el tema sigue calentito. Enumero rápidamente alguno de los momentos claves:
- Caída en bolsa de Nvidia: El lanzamiento de DeepSeek ha provocado una caída significativa en las acciones de Nvidia, debido a preocupaciones sobre la competencia en el sector de la inteligencia artificial.
- Acusaciones de OpenAI: OpenAI ha acusado a DeepSeek de utilizar su trabajo para desarrollar productos de inteligencia artificial, lo que ha generado tensiones en el sector.
- Ataques cibernéticos: DeepSeek ha denunciado una serie de ataques maliciosos a gran escala que han afectado su funcionamiento, coincidiendo con su ascenso como la aplicación más descargada.
- Denuncias por riesgos potenciales: La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de España, junto con otras asociaciones europeas, han presentado denuncias contra DeepSeek ante las autoridades de protección de datos, alegando posibles incumplimientos del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).
- Bloqueo en Italia: El Garante para la Protección de los Datos Personales de Italia ha ordenado el bloqueo inmediato de la aplicación DeepSeek debido a la falta de información sobre el tipo de datos utilizados para entrenar el sistema.
Todo ello parece un gran ejercicio de hipocresía, y no puedo evitar preguntarme: ¿quién es OpenAI para hablar de apropiarse del trabajo ajeno? ¿Y quiénes somos los europeos para presuponer que China manejará peor los datos que Estados Unidos? Parece que, en este juego de poder tecnológico, la doble moral está a la orden del día.
DeepSeek no solo está revolucionando el mundo de la inteligencia artificial, sino que también está exponiendo las tensiones y contradicciones de la geopolítica internacional a través de la tecnología.



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